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    Recuerdan a Monsiváis
    22/07/2013

    MONSIVÁIS ABREVÓ EN LA MEJOR TRADICIÓN DE LA CRÓNICA

     

    ** El periodista Javier Aranda Luna disertó en la sala Carlos Monsiváis del Centro Cultural Tijuana sobre las aportaciones literarias del autor de “Días de guardar”. 

     

    Tijuana, B.C.- El periodista Javier Aranda Luna recurrió a palabras de Octavio Paz para referirse a quien por un tiempo fue rival intelectual del autor de “El laberinto de la soledad” y de quien citó lo que considera una de las más exactas clasificaciones de la literatura mexicana: “En nuestro país, según el poeta, se practican todos los géneros e incluso uno más: ‘el género Carlos Monsiváis’, autor ‘inteligentísimo’ de ‘admirables textos en prosa’”.

     

    Durante su participación en el ciclo de conferencias “México a través de la cultura”, que organiza el Centro Cultural Tijuana, Aranda Luna citó también a José Emilio Pacheco para quien Monsiváis es “el mejor narrador de las transformaciones de la ciudad de México” y “de nuestra literatura”, añadió el conferenciante.

     

    Tras la presentación del ponente, a cargo de Pedro Ochoa Palacio, director general del CECUT, quien destacó la cercanía de Javier Aranda con Carlos Monsiváis, con quien colaboró en distintos proyectos, el ponente sostuvo que  “durante años se pretendió descalificar al trabajo literario de Monsiváis repitiendo que hacía periodismo y no literatura”, hecho que atribuyó, entre otras razones, a un “error común de cierta crítica es la pretensión de medir la eficacia literaria de un texto por el casillero que lo define” y no por la naturaleza de los textos.

     

    “En sus crónicas, Monsiváis desmenuza lo vivido, lo desmiembra, le agrega información, atmósferas narrativas y entusiasmo”, explicó Aranda al preguntarse: “¿eso hace de sus textos algo menos literario?”, a lo que él mismo respondió: “La recuperación de lenguajes y la creación de otros también se encuentran entre las características de la prosa monsivaíta, algo, por cierto, que pocos escritores logran”.

     

    En las crónicas de Monsiváis, los personajes no son ficticios sino reales y las historias que refiere forman parte de la historia del país, sentenció Aranda al señalar que su aporte “no se limitó al valor testimonial de sus crónicas ni a la lucidez brutal del escritor, sino, principalmente, a su prosa”.

     

    Agregó que la eficacia de la prosa del cronista radica en el “armado de sus textos en el que convergen las tradiciones de otras disciplinas: la poesía, el cine, la fotografía, el dato erudito que aislado es tedio en un texto de academia, pero que en su contexto es aforismo ardiente”.

     

    Aranda atribuyó a uno de los grandes novelistas del siglo XX una verdad de oro: “la única diferencia entre los cuentos y las novelas con respecto a la crónica es que ésta última ‘nos cuenta el cuento de la verdad’. Nada más”.

     

    Precisó que “a Gabriel García Márquez, como a todo buen lector, le interesan las historias bien contadas. Sean hijas de la ficción o de la realidad” para preguntarse a continuación “¿importará que los personajes de las historias de Monsiváis sean de carne y hueso, que sus cuentos sean verdaderos?”.

     

    Luego, Aranda Luna adscribió la vocación de Monsiváis por la crónica a una tradición que arranca en la Academia de Letrán con los hermanos José María y Juan Nepomuceno Lacunza, Guillermo Prieto y don Andrés Quintana Roo. Otro de sus miembros destacados fue “Ignacio Ramírez ‘El Nigromante’, quien, con su tesis de ingreso a la Academia, cimbró a la sociedad de su tiempo: ‘Dios no existe –escribió el poeta–, las cosas de la naturaleza se sostienen por sí mismas’”.

     

    Agregó que “este antecesor mexicano de Nietzsche (lanzó su frase de fuego 15 años antes que naciera el filosofo alemán), tuvo un joven discípulo llamado Ignacio Manuel Altamirano quien, a su vez, despertó la afición por la historia en uno de sus alumnos más brillantes: Luis González Obregón... Este último también tuvo seguidores. Uno de ellos fue Fernando Benítez quien dio la estafeta de esta tradición literaria de manera directa a dos escritores: José Emilio Pacheco y Carlos Monsiváis”.

     

    Pacheco y Monsiváis valoran la crónica no sólo por su carácter testimonial, sino por algo que persiste en el corazón del género: el ánimo de contar. “En este sentido las crónicas de Monsiváis son cuentos que nos cuentan el cuento de la verdad, nos relatan historias verdaderas”, sostuvo Aranda al señalar que “Monsiváis continúa, de manera directa, una tradición literaria surgida en el siglo XIX en la que han coincidido escritores de acción y reflexión”.

     

    Su apuesta por la crónica como género literario lo convirtió en un escritor al margen del establishment. Por eso no formó parte de academias ni colegios de notables. Por eso recibió más distinciones literarias en el extranjero que en México, dijo Aranda.

     

    Para finalizar subrayó que “los méritos intelectuales y literarios de Monsiváis son muchos: contribuyó a renovar nuestra prosa abrevando para ello en el cine, el comic, la literatura inglesa, la soberbia traducción de la Biblia de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, en Sor Juana Inés de la Cruz, y, sólo para terminar esta mínima enumeración, en esa trouppe de escritores que se congregaron en la Academia de Letrán que lo mismo hicieron literatura que periodismo y ejercieron, como pocos, el pensamiento crítico”.

     

    En la sesión, que moderó el director general del CECUT, participó también el escritor y promotor cultural Leobardo Sarabia, quien citó los numerosos motivos que suscitaron el interés de  Monsiváis por la vida y la cultura de la frontera.

     

    La siguiente sesión del ciclo “México a través de la cultura” está programada el 22 de agosto y tendrá como tema “Octavio Paz” y estará a cargo del escritor Héctor Tajonar. Si desea conocer el resto de nuestras actividades favor de consultar www.cecut.gob.mx 


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